TEXTO ORIGINAL

La siguiente es la transcripción de esa columna publicada en el sitio pionero SportsYA en el año 2001.

Bernardo Pilatti
Panorama Deportivo
La OMB noqueada por una clasificación póstuma

Nadie desconoce que dentro del boxeo profesional se pueden llegar a dar situaciónes extrañas o raras, pero el caso del fallecido púgil Darrin Morris se acerca al límite de lo insólito. El púgil estadounidense estuvo clasificado varios meses en la división supermediano de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) a pesar de haber fallecido en octubre pasado y por si esto fuera poco,…. ¡subió dos escalones en las clasificaciones!

Es indudable que estamos frente a un «triste desaguisado», producto del lamentable desenlace de una serie de descuidos y desinformaciones, como alguien muy bien lo definió.
Y si bien, el presidente de la OMB, el puertorriqueño Francisco Valcárcel, ha tratado de explicarlo y admite la verdad de lo que pasó, al error se le seguirá sacando punta por mucho tiempo y viene a sumarse a toda la serie de anomalías que han venido en los últimos tiempos lastimando la legitimidad del deporte de los puños.

«Son errores que ciertamente uno comete, pero no de mala voluntad, son cosas que ocurren debido a la falta de información oportuna», comentó el dirigente boricua. «Nosotros nos nutrimos de opiniones, de orientaciones e informaciones que nos llegan de los cinco continentes y en este caso, ese aviso no nos llegó», argumentó Valcárcel.

Nosotros no sabíamos que había fallecido,» dijo Valcarcel. «El subió en las clasificaciones porque Omar Sheika y Richie Woodall perdieron. Morris estaba detrás de ellos y subió y ellos bajaron. Nadie notifica las muertes de los boxeadores a las organizaciones. Podría pasarle a cualquier cuerpo sancionador. Todos han visto a boxeadores retirados en las clasificaciones de otras organizaciones.»
Agregó que la muerte de Morris, ocasionada por meningitis derivada del HIV y que se registró en octubre pasado, no fue tomado en cuenta prácticamente por nadie, ni siquiera por las grandes empresas dedicadas a la recopilación de récords y sucesos boxísticos.

«Ni siquiera empresas como el Boxing Digest, ni el Fight Fax se enteraron de ello y mucho menos lo reportaron a nivel mundial», ejemplificó Valcárcel al referirse a ambas instituciones. El presidente de la OMB indicó que Morris, un púgil sin la supervisión de una empresa grande o de un apoderado reconocido, con relaciones, pasó siempre más o menos inadvertido en su carrera.

«Supongo que por ello, prácticamente, su muerte pasó de largo para el boxeo y ni siquiera esas empresas de información, ni la prensa en general lo supo», explicó. Es evidente que Valcárcel se apoya en fundamentos lógicos para explicar este lamentable episodio, pero nadie puede negar el pésimo momento en que se verifica esta situación para la imagen mundial de la OMB.

Esta organización viene tratando de mejorar su posición entre las otras grandes entidades rectoras del boxeo mundial (CMB, AMB y FIB) y si bien aún sus campeones pelean con ilustres desconocidos en «demasiadas oportunidades» , se viene ( o se venía) palpando otro tipo de seriedad en su trabajo organizativo.

Este nuevo capítulo en la historia del boxeo mundial también ha permitido saber a muchos que existió un púgil llamado Darrin Morris, el que, después de muerto, aplicó un golpe de nocáut a la credibilidad de la OMB.