No hay dudas en que el ucraniano será en lo previo el gran favorito. Hay razones de muy sólido argumento para creer que para Teófimo López será muy difícil doblegar al mejor libra por libra del planeta. Más allá de que existen áreas de su boxeo donde es claramente superior a Lomachenko, en los segmentos esenciales, los que pueden volcar la pelea hacia un lado o el otro, es Lomachenko el que prevalece.

Inteligencia boxística, control del cuadrilátero, asimilación, experiencia. En una pelea que imaginamos sumamente táctica y que promete ir hasta los doce asaltos, el manejo de los tiempos por parte de Lomachenko le debe dar una sólida ventaja para ganar asalto por asalto.

De todas maneras, la velocidad de golpeo, la explosividad y el contragolpe de Teófimo López, así como su superioridad física le otorgan también opciones válidas para sorprender y llevarse la victoria.

Está claro que esas opciones no pasan por la pelea larga y si en la búsqueda del KO y hacia ello apuntará su estrategia: buscar el golpe fulminante. Ante sí, para lograr ese cometido, tendrá más de un problema. El primero y más importante, enfrenta a un rival zurdo que sabe hacer valer esa condición para complicarle el plan a sus rivales. A Teófimo le obligará a pelear fuera de su zona de confort, es decir, tanto al defenderse como al atacar deberá variar de ángulo constantemente. Eso afectará su estrategia.

También Teofimo tendrá otro factor en su contra, usualmente suele demorar en calentar motores. Es común que sus rivales lo dominen en los dos o tres primeros asaltos o es el propio Teófimo que les cede la iniciativa, ya sea para ajustar y leer correctamente la distancia, esperarlo o confiarlo y conseguir lo que siempre busca: tomarlos entrando con sus golpes más poderosos.

Contra un ajedrecista como Lomachenko nada de eso alcanzará y deberá hacer cambios en su estrategia. ¿Lo conseguirá? Son dudas que aumentan las incógnitas por su lado y solo consiguen aumentar el favoritismo del ucraniano.