Bob Arum puso a la venta a la nave insignia del negocio boxístico. Los activos de la histórica Top Rank serán vendidos y hay tres grandes empresas interesadas, entre ellas DAZN. Las otras dos son Endeavor y Liberty Global. La venta incluye todo y en ese todo van las 10,000 peleas digitalizadas que forman parte de la mejor historia del boxeo universal, así como los contratos de decenas de figuras del boxeo actual y las propiedades libres de deudas o impuestos que la compañía posee en Las Vegas.

TopRank quiere imitar a la UFC, que se vendió por más de cuatro mil millones en 2016 y mantuvo dentro del negocio a su ex titular Dana White. El valor de la histórica empresa de Arum será superior a los cinco mil millones. La venta no deja de crear preguntas cuya respuesta no parece ofrecer dudas: el negocio está mal, los números rojos se comieron a los números negros y producir grandes peleas sale caro, muy caro y no hay de donde recaudar lo suficiente. Los cinco dólares de la plataforma de ESPN que tiene un contrato de distribución de las peleas de Top Rank por siete años no son un parámetro que permita medir hacia arriba las proyecciones de éxito futuro.

El PPV quedó en la historia y los casi ochenta dólares que a los fanáticos de Estados Unidos les cobrarán por el evento de este sábado (Wilder-Fury 2) tiene olor a fracaso. Otro fracaso en esta modalidad obsoleta de comercializar peleas. ¿Pero, hasta donde es inteligente y posible de entender, ese interés de DAZN?

La plataforma que solo en Canelo y Golovkin se gastó quinientos millones de dólares sin haber logrado aún que se enfrenten entre ellos, navega a contramano de sus expectativas, no crece en número de suscriptores pese a su costo ni está sabiendo crear contenidos atractivos pese al gasto y pese al mínimo costo de esos combates, cada pelea de Canelo Álvarez le cuesta menos de un dólar a cada suscriptor.

En el video analizamos las posibles causas de esa venta de Top Rank, el momento de la distribución del boxeo como negocio y todo lo que podrá esta movida afectar o beneficiar a los fanáticos.