Cuando parecía que la trilogía entre Saúl ‘Canelo’ Álvarez y Gennady Golovkin quedaría en el olvido, la misma cobró importancia desmedida en estos últimos días. No por un acaso, ese renovado interés coincide con los reiterados fracasos del equipo Canelo por encontrar un rival para el próximo 2 de mayo.

Cayeron Ryota Murata, luego Callum Smith, se autoexcluyó de cualquier oferta Caleb Plant y con Billy Joe Saunders solo faltaba un 5% para concretar, pero desde el ultimátum de Oscar de la Hoya pasó ya una semana y aun no se confirma esa pelea.

Es difícil saber cuál es la o las causas exactas para que los posibles rivales se muestran tan reacios a pactar bajo las reglas de Canelo, aunque es curioso que ello ocurra ahora, después del escándalo que desataron las confesiones de Sergey Kovalev primero y luego las del propio Eddy Reynoso junto con Canelo en el programa A Los Golpes de ESPN.

Las dificultades han retrasado el anuncio, y ese atraso promete convertirse en otro escándalo repleto de suspicacias.  Hoy, los plazos apremian y necesariamente si no se apresuran a confirmar el oponente, es posible que la Comisión de nevada le retire la fecha del 2 de mayo. Hay un requisito obvio que podría complicar esa fecha y tiene que ver con los plazos precios de los organismos de control, como la VADA, por ejemplo.

De acuerdo con lo sucedido hace dos años, cuando, en dos muestras, le detectaron clembuterol en la sangre de Canelo durante un examen sorpresivo, hay un plazo para cumplir con esos exámenes y hoy, si la pelea se mantiene para mayo, aparentemente ese plazo ya pasó y los controles antidoping no serían cumplidos con normalidad.

Es posible que este tema de los controles sea parte de ese 5% por ciento o no, pero es indudable que el tema control antidoping tendrá capital importancia en las negociaciones para la tercera pelea con GGG. Pero eso no será todo, habrá otras posibles exigencias del kazajo que harían sumamente espinosas las negociaciones.

No olvidemos que GGG ya tiene 38 años y todos los hechos anormales que rodearon las dos peleas anteriores necesariamente van a pesar esta vez. Máxime si tenemos en cuenta que esta vez se enfrentan dos rivales que no dependerán de una única bolsa. El dinero de Canelo sale de los más de 300 millones de su contrato con DAZN y el de Golovkin de su propio arreglo con la plataforma por 100 millones. Que ninguno dependa del otro en el tema dinero, deja toda la lucha para los otros detalles del contrato y allí hay mucha tela para cortar. Tanta que hasta podría ser suficiente razón para que no se pongan de acuerdo y caigan las negociaciones dando por la lona con la ansiada trilogía.

CUATRO EXIGENCIAS LÓGICAS DE GGG

La primera exigencia del kazajo será la relativa a los jueces, aquí el problema es tóxico por completo ¿Cómo saber que son jueces neutrales totalmente?

El ex entrenador de GGG, Abel Sánchez lo había advertido en su momento y el propio Golovkin lo sufrió en carne propia. “Son muchas las peleas de Canelo en donde uno de los jueces aparece con una tarjeta alejada totalmente de la realidad favoreciendo al mexicano’. Y es verdad. Ocurrió ante Floyd Mayweather (CJ Ross), Trout (Stanley Christodoulou) Lara (Levi Martínez) o el propio Golovkin en la primera pelea con la absurda tarjeta de Adalaide Byrd favoreciendo al mexicano en 118-110, cuando Dave Moretti le dio la victoria a Golovkin 113-115 y Don Trella determinó un empate 114-114 en su puntuación.

El otro reclamo inevitable del kazajo tendrá que ver con el control antidoping. Mucho se habló y acusó por parte del equipo de GGG a Canelo luego del doble positivo de clembuterol detectado al mexicano en febrero del 2018 y que obligó a postergar la pelea de mayo.

Una nota de la agencia AFP, resumía el estado de indignación y reclamos:

«No creo que fuera la carne. No me creo sus historias de la carne contaminada. Expertos determinaron que era dopaje, no carne contaminada. Esas historias no tienen sentido», dijo Golovkin a su llegada a Las Vegas.

«No se puede negar que hay marcas de pinchazos en sus manos y sus brazos. Las marcas de inyecciones eran evidentes (…) por todos lados, en los bíceps, el estómago… podías ver las marcas por todo su cuerpo…», declaró el vigente campeón por la AMB, CMB y la FIB.

ENLACE: TEXTO DE AFP EN NOTA PUBLICADA POR EL MUNDO

La otra exigencia inevitable tiene que ver con los vendajes de Canelo, también en esto hubo un escándalo de proporciones en la primera pelea, cuando Abel Sánchez acusó a Canelo de empalmar gasa con cinta, un método ilegal, sobre el cual hubo largos debates a nivel de los foros de boxeo y en especial los programas de ESPN, donde muchos boxeadores y ex boxeadores- como Julio César Chávez y Juan Francisco Estrada, rechazaron la utilización del lo que ellos definieron como “gasa, tape, gasa, tape’. Necesariamente el tema, en caso de que se confirme esa trilogía, recobrará vigencia y será parte de las letras del contrato.

Por último, no debe descartarse que se reclame un cambio de sede. Las dos primeras peleas se cumplieron en Las Vegas, esta vez se pedirá que el pleito se traslade a Nueva York, al Madison Square Garden que en cierta forma transmite una sensación de neutralidad diferente a la de Las Vegas, donde se podría presumir hay una marcada predisposición a favorecer a Saúl Álvarez.

Mientras los días transcurren sin que haya humo blanco en esa rara búsqueda de un rival para Canelo plagada de rechazos, mientras aumenta la posibilidad de que el mexicano deba ir directamente a la tercera pelea contra Golovkin, contrariando sus propias decisiones anteriores y GGG sigue ganado peso y músculos bajo la dirección de Víctor Conte, más deberíamos acostumbrarnos a la idea de que esa trilogía está mas lejos que cerca. Faltan negociaciones entre equipos que se miran de reojo, con la mala sangre en el ojo, con mucho rencor guardado y en especial, mucha mano dura a la hora de ceder ventajas en el lugar donde se empieza a ganar la pelea. En la negociación del contrato, tal como lo confesó Eddy Reynoso a ESPN, en medio del escándalo Kovalev.