La presencia de Oleksandr Usyk como rival mandatorio de la OMB para Anthony Joshua puede tener muchas lecturas. Si bien sorprende la celeridad de la orden de enfrentarse, con plazo para las negociaciones, es cierto que el ucraniano viene de unificar todos los títulos en la división inferior inmediata (cruceros) lo que, sin duda, justifica cualquier designación. Por más que suene arbitraria y teledirigida.

Ahora, rival mandatorio designado a dedo es una cosa y que esté listo para serlo es otra muy diferente. A mi juicio, en el peor de los casos, “Usyk no está listo para asumir un compromiso de ese tamaño en la división superior” y en el mejor de los casos, “necesita un par de peleas ante hombres más grandes para encontrar el ritmo y ambientarse en la división superior”.

Por lo pronto, ni siquiera ha debutado en esta categoría. Apenas sostuvo una pelea a modo completo contra un rival de última hora como Chazz Witherspoon, ante el cual no consiguió verse dominante y sobre todo se notó que estamos ante un excelente peso crucero, con cuerpo y peso de crucero, subiendo a probar fortuna en territorio desconocido, sin saberse a ciencia cierta si da la talla.

Ya en su momento, el más celebre de todos los cruceros que vivió esa aventura, Evander Holyfield, confesó que de una división a la otra el cambio en el peso de los golpes recibidos  fue notorio y cada trallazo lo conmovía o directamente lo lastimaba.

 

Usyk en su pelea de recreo ante Witherspoon mostró algunas deficiencias que bien pudieron nacer de los meses sin pelear, pero también pudieron ser por causa del aumento de peso corporal.Ya se notó más lento y, cuidado, para enfrentar a Joshua deberá ir mucho más arriba de las 220, o sea peleará unas treinta libras arriba de su peso normal.

Es natural imaginarlo sin muchas cosas que lo hicieron un rival invencible en los cruceros, como la velocidad de golpeo, sus reflejos defensivos y el movimiento por el ring. Más pesado, es más lento.

Por el contrario, subiendo muy cerca de las 250 libras, Joshua, como lo demostró ante Ruiz, se verá rápido y efectivo, además de sostener una significativa ventaja en altura (1.98 a 1.90 cm) y en la más importante, el alcance de brazos (208 a 198 cm).

Las dudas podrían generarse en cuanto le afecta al británico la guardia zurda de Usyk, pero también hay que ver que tan bueno es el ucraniano en una pelea donde se crucen las posturas.

Mi primera percepción, antes de empezar a imaginar esa pelea, es de un combate que claramente favorece a Joshua, envalentonado con su reivindicación ante Andy Ruiz y, sobre todo, con el descubrimiento de todo su potencial bajo un nuevo estilo de pelea, más técnico y especulador.

Desde ahora así habrá que imaginar sus peleas, algo que necesariamente coloca a Usyk ante un desafío diferente. Un desafío al que difícilmente se adapte tomando en cuenta que se trata de su primera pelea de verdad en una nueva división, donde no hay límites de peso y donde, como lo dijo Holyfield, la pegada pesa y pesa demasiado.