Saúl ‘Canelo’ Álvarez afronta este sábado lo que para unos será la pelea más fácil de su existencia y para otros la más complicada e imposible de vencer. Los argumentos para una cosa y para la otra van desde lo absurdo a lo coherente y desde el sentido común a la incoherencia más absoluta. La especulación de esta pelea es una larga firma de fundamentos multicolores por sobre los cuales planea la eterna sospecha: lo que se haya acordado entre cuatro paredes a la hora de firmar los contratos.

La versión oficial establece que NO habrá cláusulas de rehidratación para Sergey Kovalev que, al parecer, a la hora del pesaje no podrá superar las 175 libras y luego subir hasta donde quiera, incluso hasta más allá de las 185 libras donde se presume alcanzará su tonelaje a la hora de la pelea.

Sin embargo, el pasado reciente nos enseñó que los combates de Canelo se pactan siguiendo reglas establecidas por el mismo, como lado A del negocio y en las mismas existe siempre la posibilidad de acuerdos secretos. Como los hubo ante Julio Cesar Chávez Jr, por ejemplo. No hay garantías de que esta vez no los haya y nunca como en esta pelea, “el resultado depende en gran medida que se respete ese detalle”. Si Kovalev que viene de pelear hace apenas dos meses, afrontando una durísima reyerta contra Anthony Yarde, es obligado a pelear con restricciones, simplemente estará hipotecando sus posibilidades de victoria. O sea, todo se limita a ganarse un buen cheque a cambio de otorgar ventajas que faciliten la chance de su rival.

Si ese temor externado por tantos fanáticos en las redes sociales no pasa de eso mismo, un temor, el combate tiene características netamente favorables al ruso, que en una mirada previa fría y que respete lo obvio, debería ganar hasta con comodidad este pleito.

LAS RAZONES PARA UNA VICTORIA DE KOVALEV

El ruso es más grande, es más fuerte, tiene mejor alcance y su poder de pegada es duro, durísimo para la categoría. Tan duro que pocos lo han resistido y entre esos pocos hay hombres, incluso, más grandes que el propio Kovalev.

El campeón OMB de los semipesados, además, ha modificado el ADN de su boxeo desde que es entrenado por James “Buddy” McGirt y ha incorporado herramientas tan atípicas como adecuadas a este momento de su carrera. Kovalev ya no es aquella máquina de presionar que confiaba sus posibilidades de victoria a la presión permanente y al poder destructivo de sus golpes. Sus dos derrotas contra Andre Ward fueron un revulsivo y una enseñanza en todos los aspectos para su estilo.

Hoy, Kovalev se aferra a una mezcla de boxeo técnico y conservador, con ráfagas de presión basadas en lo que proponga su oponente. O sea, h es capaz de recurrir a la paciencia, al uso de su buen alcance, a la posibilidad de trabajar desde afuera y establecer el control de la pelea en una zona de confort apropiada. Para golpear al ruso, hay que entrar a su territorio, del cual solo sale cuando no hay peligro de ser tomado a contrapié.

En ese escenario, a Canelo se le hará cuesta arriba este combate. Si a sus 5’8” de altura le agrega musculo y peso, también le estará agregando menos reflejos, menos velocidad y un cardio con fecha de vencimiento durante la pelea. Con esos recursos, tendrá que moverse mucho para evitar el jab irritante de Kovalev, deberá moverse hacia los laterales, deberá arriesgar adentro para colocar sus ganchos o golpes de poder, sobre todo deberá entrar a la zona roja. Y entrar significa siempre exponerse ante un hombre como Kovalev que tiene la capacidad de lastimar, precisamente, a quien toma entrando, como ya lo hizo en sus últimas peleas.

En la teoría de lo posible, a un Kovalev concentrado, dispuesto a vencer y con todas las luces encendidas, parece imposible que Canelo pueda conmover o lastimar. Por el contrario, las posibilidades mayores son de que suceda la contrario: que el golpeo y la mano pesada del ruso hagan estragos en la humanidad del mexicano.

Se trata de una pelea en blanco y negro, que depende enteramente de lo que proponga Kovalev, será su actitud que decidirá la pelea hacia un lado o hacia el otro. O sea, por primera vez, en la victoria o la derrota, Canelo será un actor secundario. Porque es verdad que en boxeo,existen las sorpresas, pero nunca los milagros. En este deporte, “grande es grande y chico es chico”, otra cosa queda librada a la siempre respetada imaginación del fanático.