Saúl ‘Canelo’ Álvarez venció a Sergey Kovalev y se convirtió en campeón de cuatro divisiones en una pelea que de tal no tuvo nada, que duró casi once asaltos y que la ganó el tapatío con un KO “de otra pelea”. Por las dudas, de cualquier forma, dos de los tres jueces lo tenían vencedor pese a que con “la nada’ del ruso, a esa altura le era suficiente para llevarse el combate, ya sea por acumulación de golpes o por la inexistencia del boxeo de Canelo. Dave Moretti y Julie Lederman lo tenían arriba, ambos con un 96-94 mientras que Don Trella la tenía igualada con 95.

La historia pareció responder a un guion del cual todos fueron parte de su elaboración. Incluso el propio Kovalev que pese a que, en cada una de sus peleas, gane o pierda, protagoniza siempre verdaderas guerras cruentas contra hombres que superan a Canelo por mas de cuatro pulgadas de altura y unas veinte libras en el peso, frente al tapatío lució amedrentado y por momentos hasta trasmitió la sensación de tener miedo de golpearlo.

No sabemos si la cláusula de rehidratación que se conoció el mismo viernes tuvo algo que ver en su pésimo desempeño, pero indudablemente la controversia provocada por la infidencia ayudó a darle mayor dimensión a la puesta en escena.

El final de la pelea, fue tal como lo preveían los apostadores y los expertos, el mexicano noqueó exactamente en los asaltos finales. Lo curioso es que el que noqueó no había noqueado a ningún rival en los últimos tres años y al único que venció de esa manera (Rocky Fielding) es fácil verlo en los videos de Youtube poco menos que pidiendo disculpas por lo poco convincente de su “no va más”.

En el caso de Kovalev, que ni siquiera utilizó el jab de la manera habitual y jamás en toda la pelea no utilizó su poderoso golpe de derecha, su KO en procedimiento gestual mejoró al de Rocky Fielding, al menos bailó el borrachito y se desmayó sobre las cuerdas quedando listo para los paramédicos. Pero, segundos después estaba de pie sin marcas, sonriente y ninguna muestra de lesiones serias.

El combate dejó un nuevo campeón que trabajó muy poco en la pelea y a un ex campeón derrotado que trasmitió la sensación de no tener ganas de pelear y menos, ganas de ganar. Una buena chamba, por un buen cheque sería el resumen de la historia que no fue y que por ello pasará por la historia de este deporte sin pena ni gloria.

La cartelera fue frustrante incluso, por lo demorada y por el desenlace de la pelea co-estelar donde Ryan García fue el animador de otro show insulso ganando su pelea en el primer minuto del primer asalto y colgándose un par de títulos regionales como parte del simbolismo de su guionada carrera hacia una corona mundial.

Lo único rescatable, al final del día, fue que estas peleas ya pasaron y lo que viene es boxeo de verdad, empezando esta misma semana con el choque entre Naoya Inoue vs. Nonito Donaire. Felizmente el boxeo es más deporte que negocio y este último solo interesa por sus increíbles resultados financieros.