Finalmente, de acuerdo con la cadena ESPN, lo que por tanto tiempo se anunció y prometió no era cierto: la pelea entre Canelo y Sergey Kovalev SI tendrá cláusulas, al menos una fundamental y que condiciona totalmente su resultado: la rehidratación de Sergey Kovalev.

El analista de ESPN, David Failtelnson dijo en Twitter:

“El rival del “Canelo” dio el peso casi “mágicamente”. Kovalev debe luchar ahora contra una “cláusula” del boxeador mexicano: no pasar de las 185 libras para el combate…”

Al mismo tiempo, en la página en inglés de la cadena, el respetado reportero Dan Rafael, según la traducción directa informo que: “Aunque Canelo Álvarez, quien está subiendo dos divisiones de peso a 175 libras, no buscó un peso para su desafío de título mundial de peso semipesado de Sergey Kovalev en un esfuerzo por drenarlo de su peso de lucha natural, hay una cláusula de rehidratación en el contrato, dijeron las fuentes a ESPN. Requiere que ambos combatientes se sometan a un control de peso el sábado por la mañana en el que ninguno de los hombres puede pesar más de 185 libras, dijo una fuente. Hay sanciones financieras severas si cualquiera de los dos ha terminado. Kovalev está acostumbrado a los controles de peso en la mañana de la pelea de sus días de tener el título de la FIB porque esa organización los requiere”.

No obstante, en la página en español el reportero Carlos Nava que trabaja en la cobertura del evento, escribió que, “Saúl ‘Canelo’ Álvarez rechazó de manera contundente que exista alguna cláusula de “rehidratación” para limitar el peso que pueda subir su rival Sergey Kovalev entre la ceremonia de pesaje y el momento de comenzar la pelea. “Puede subir el peso que quiera”, afirmó Álvarez. Canelo busca su cuarto campeonato mundial en diferente categoría, cuando pelee por el título semicompleto de la OMB, propiedad de Kovalev, quien se tuvo que subir cuatro veces a la báscula para dar las 175 libras”.

A esta altura, es difícil que alguien crea que eso será tal como lo asegura Canelo. Al igual que en las dos últimas peleas del mexicano (Rocky Fielding y Daniel Jacobs) sus rivales, a la hora del combate, NO podrán excederse de las diez libras sobre el peso marcado en la balanza para un segundo pesaje acordado en la mañana del sábado y con serias consecuencias financieras para quien no logre cumplir el requisito del contrato.

La noticia se conoció recién este viernes y parece que fue el propio equipo de Kovalev el encargado de divulgarla o hacérsela llegar a Dan Rafael, por más que Golden Boy Promotions la negó al igual que Canelo, seguramente por estar en algún acuerdo de confidencialidad para evitar que se conociera.

En primer lugar, hay que ver si ello no configura alguna forma de propaganda engañosa ya que una de las primeras razones esgrimidas para despertar el interés del aficionado por esta pelea fue precisamente “la inexistencia de cláusulas o restricciones”. Se dijo en todo momento que Canelo ascendía a enfrentar a un rival en su peso y sin peso pactado.

Que ahora lo haya, es engaño. Por lo pronto, la primera consecuencia es fácil percibirla en las redes sociales, la credibilidad del tapatío otra vez bajo controversia, sospecha y totalmente cuestionada. Pero también hay otras consecuencias, la misma falta de credibilidad somete a todos a la intrigante especulación sobre lo que veremos en la noche del sábado: ¿una pelea de verdad o el montaje de una pelea de fantasía bajo un guion elaborado entre cuatro paredes y con un alto precio en dólares? Si así fuera las responsabilidades sobre el engaño exceden a las de los dos pugilistas, el resto de la organización del evento tiene que asumir culpas también.

En lo que cabe a quienes nos ocupamos de analizar objetivamente peleas en serio, antes, durante y después de que ocurran, la tarea se vuelve obsoleta por completo. Ningún pronóstico tiene validez, ningún análisis sabrá si está respetando la veracidad de lo visto en el ring o cualquier comentario sonará a broma pesada. En realidad, dará lo mismo lo que suceda, bajo la firme sospecha de que lo que suceda será efectivamente lo que fue planeado que suceda. O sea, una suerte de pelea de WrestleMania donde el luchador debe respetar el guion y actuar, “nunca pelear”.

En este tipo de circunstancias, “basta una comadreja para imaginar un nido completo”. Si nos mintieron en una nos pueden estar mintiendo en todas. En ese caso, hasta una victoria de Kovalev caería bajo la intriga y la sospecha ¡Vaya paradoja!

Al final lo que presumieron que podría ser una comedía tuvieron razón, al igual que los apostadores de; 6-1 y los analistas del KO con golpes a la zona media. La tuvieron clara y apostaron al lado A. Es obvio que los algoritmos para los pronósticos, cuando pelea Canelo, son diferentes al resto de las peleas: todo depende de lo que diga el contrato, nunca la lógica del boxeo previsible.

Ante ello, bochorno y pena, es la única sensación que prevalece.