Luego de una carrera amateur cercana a las 140 victorias, dos copas del Mundo, medalla de plata en la edición 2014 de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, además de otras resonantes actuaciones en el campo aficionado, el pasado de Danielito Zorrilla no admite cuestionamientos. Luego de doce victorias, ninguna derrota y diez de esos triunfos por la vía rápida, tampoco su pasado reciente admite cuestionamientos.

No hay dudas sobre su poder, no hay dudas sobre su inteligencia boxística ni tampoco hay dudas sobre el proceso de crecimiento de su versatilidad en el ring. Es bueno en defensa, tal como lo establece su apodo (Zorro) es astuto para manejar los tiempos de ofensiva, es paciente, pero increíblemente rápido cuando detecta la distancia exacta para que sean efectivas sus combinaciones y es un adicto a la disciplina táctica. Zorrilla tiene los requisitos previos de un campeón y están justificadas las expectativas sobre su futuro.

Hoy está en la ruta hacia un cetro mundial en las 140 libras. La pregunta, la única pregunta, es ¿cuándo eso debería ocurrir? Y al buscar una respuesta, asoman las dudas, el respetado beneficio de la duda.

Construir un campeón es siempre una tarea compleja, donde muchos factores contribuyen de manera positiva o negativa. La decisión de acelerar o enlentecer ese viaje es el más peligroso y sensible de todos los factores. Saber que tipo de rival es el adecuado cae dentro de esa ecuación.

Con doce peleas y tantas condiciones, lo de Zorrilla es una transición obvia hacia los primeros planos. Solo quien mucho lo conoce, tal vez sepa su grado de madurez mental para soportar la presión de medirse contra un rival que ya está instalado en ese plano.

A veces, el crecimiento de los invictos depende de nunca perder esa condición. En otros casos sucede lo contrario, es necesario que pierdan para que la humildad del derrotado los fortalezca. Saber que conviene para Danielito, es una incógnita. Hasta elegir el escenario de sus peleas fuera de Puerto Rico es una incógnita. Los futuros campeones necesitan probarse en medio de escenarios inhóspitos, donde lo primero que reciben son insultos de la platea ni bien inician el camino hacia el ring. Los futuros campeones necesitan conocer la oscuridad, antes de disfrutar de la claridad.

Si se logran aventar esas dudas y transformarlas en respuestas sólidas, es posible que ya esté abonado el viaje hacia la gloria de Danielito. Pero imagino que eso no es nada fácil: apurarlo para buscar todo ahora o llevarlo lento pero seguro. ¡Vaya, que complicada decisión! De eso se trata.